A medida que aumenta la demanda de litio a nivel mundial, los mercados globales miran hacia América Latina que tiene más de un tercio de los yacimientos de este metal en el mundo. El litio es una pieza clave para la transición energética hacia energías renovables, y los gobiernos latinoamericanos diseñan estrategias para impulsar el desarrollo de esta nueva oportunidad para la región.

Según la Agencia Internacional de Energía, el 71 % de la demanda del denominado “oro blanco” o “petróleo blanco” se destina a la producción de baterías y aumentará 42 veces para 2040 de la mano de la producción de vehículos eléctricos para mitigar la dependencia a los combustibles fósiles.

Los yacimientos de litio en América Latina se concentran en seis países, Bolivia, Argentina, Chile, Perú, México y Brasil, que cuentan con más del 67 % de los recursos mundiales del metal, indicó el informe Panorama del litio en América Latina, publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

Bolivia es el país más rico en litio con 21 millones de toneladas en reservas, seguido de Argentina con 18,3 millones y Chile con 9,6 millones, según cifras del Servicio Geológico de Estados Unidos. A su vez, Bolivia es el único Estado que tiene el control del total de la cadena de producción, aunque gobiernos de la región como Chile y México se han mostrado a favor de crear empresas públicas del litio.

A pesar de la abundancia que tiene Bolivia, Chile es el mejor posicionado en la producción y se encuentra segundo a nivel global con el 22 %, detrás de Australia y seguido por China. Brasil cuenta con una participación menor en la producción global, alcanzando el 2,3 %.

Por último, Perú y México se encuentran retrasados con respecto a sus vecinos, ya que en ninguno de los países se explota aún el recurso. Asimismo, en ambos países la producción es más compleja, por el hecho de que requiere un tratamiento especial para la separación de otros productos, como arcilla y uranio.

De las empresas que lideran la explotación de litio a nivel global, solo una es originaria de Latinoamérica. En la región operan las mineras chinas Jiangxi Gangfeng Lithium y Tianqi Lithium, la estadounidense Albemarle y, la chilena Sociedad Química y Minera de Chile (SQM). Además, parte de las acciones de la minera chilena pertenecen a una de las empresas de origen chino.

El futuro del litio en la región y los planes de los gobiernos

Argentina:

En Argentina, las reservas de litio se encuentran en el Salar del Hombre Muerto, entre las provincias de Catamarca y Salta. Tras dos intentos fallidos en 2011 y 2014, el salar continúa sin una legislación específica para su explotación, que se encuentra regulada bajo el Código de Minería aprobado en 1886 y actualizado por última vez hace 27 años.

El país mantiene una regulación que permite el dominio público-estatal y, a diferencia de los países de la región, también tiene peso el gobierno provincial. A fines de marzo, el presidente Alberto Fernández se reunió con directivos de la empresa surcoreana Posco por el inicio de la construcción de una planta comercial de hidróxido de litio en el salar.

La inversión fue estimada en 4.000 millones de dólares y, según el gobierno, permitirá la creación de 1.900 empleos y "la generación de divisas genuinas para financiar las necesidades de la economía local". Las autoridades de la empresa estiman una producción inicial de 25 mil toneladas de litio en el país, para alcanzar en una etapa posterior las 100 mil toneladas.

Bolivia

Por otro lado, el Estado de Bolivia está a cargo de toda la cadena productiva del metal, según lo establece la ley de Creación y Competencias de la Empresa pública Nacional, aprobada en 2017. Se realiza a través de la empresa pública Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), aunque en el proceso colaboran empresas internacionales.

El presidente Luis Arce aseguró que la industrialización del litio es prioridad en la agenda 2021-2025 para su gobierno. Para agilizar los procesos de producción en los salares de Uyuni, Coipasa y Pastos Grandes, Bolivia firmó memorandos de "entendimiento y de confidencialidad" con ocho empresas para realizar pruebas piloto con la tecnología de Extracción Directa de Litio (EDL). Además, en octubre se inauguró en Potosí un centro de investigación de ciencia y tecnología sobre el litio.

La extracción de litio en el país ha sido vinculada con la crisis política de 2019, tesis que defiende el gobierno de Arce. La salida de Evo Morales coincidió con una serie de protestas en Potosí luego de que el expresidente autorizara una sociedad mixta entre YLB y la alemana ACI Systems (ACISA) para producir hidróxido de litio.

"Cuando estábamos por suscribir el contrato con esta empresa para que venga en definitiva a Bolivia y pueda construir la planta y pueda empezar a producir baterías de litio, viene el golpe", aseguró Arce en marzo de 2021 durante una visita a México.

México

El modelo boliviano es una de las referencias a seguir por el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) quien busca nacionalizar el metal liviano a través de una Reforma Constitucional. Aunque la medida fue anunciada por el gobierno en 2020, AMLO ha reforzado su postura en las últimas semanas, luego del fracaso en Diputados de su Reforma Eléctrica.

"Se tiene -una iniciativa que si hoy, si lo deciden en la Cámara, se va a discutir- para que nacionalicemos el litio y que solo se utilice para beneficio del desarrollo nacional. (...) Hago un llamado, también respetuoso a los senadores, para que si es posible hoy o mañana, se proteja el litio y empecemos a estructurar la empresa como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que va a manejar todo lo relacionado con el litio con el apoyo de los centros de investigación que se tienen en el país y las experiencias de otros países", señaló este lunes en su conferencia de prensa diaria.

Aunque el país no cuenta con ningún yacimiento de litio en explotación, México ha otorgado 36 concesiones para su producción. "En el país con menos reservas de la región, se están estudiando más de 80 puntos donde podría existir dicho mineral", indicó la Celag.

Este informe señala que el país tiene un costo de extracción mayor que el resto de la región, dado que el litio está asociado a la arcilla. “Además, existen las cláusulas legales del Tratado México-EE. UU.-Canadá (TMEC, ex NAFTA) que conectan la industria mexicana directamente con América del Norte, lo cual dificulta cualquier desarrollo de la cadena de valor de forma soberana”, explica el informe.

Chile

El litio es un mineral “de interés nacional” en la legislatura chilena, pero la regulación sobre los derechos de explotación establece concesiones a privados para su explotación. Además, el salar de Atacama es el mayor depósito salino del país, ubicado en la norteña Región de Antofagasta, donde también residen comunidades indígenas, generando roces entre los habitantes de la zona y las empresas mineras.

A pocos meses de finalizar su mandato, el presidente Sebastián Piñera protagonizó una controversial licitación para otorgar 400.000 toneladas de litio para explotación a cinco empresas privadas por los próximos 20 años.

La iniciativa fue rechazada por el gobierno entrante, que asumió al frente del país el pasado 11 de marzo. Durante la campaña, el actual presidente, Gabriel Boric manifestó que “el litio es el mineral del futuro, usado en millones de aparatos electrónicos. Chile no puede cometer nuevamente el histórico error de privatizar los recursos y para esto crearemos la Empresa Nacional del Litio”, sostuvo el mandatario.

Perú

En 2017, la minera canadiense Plateau Energy se encontraba trabajando en la región andina de Puno, en el sureste de Perú. Mientras realizaban excavaciones a 80 metros de profundidad con la esperanza de encontrar uranio, el gerente general, Ulises Solís se llevó una “gran sorpresa” al encontrar un recurso que no esperaba en la zona.

“Se nos abrieron los ojos”, relató en una entrevista con AFP en 2018, al dar cuenta que tenían adelante el primer yacimiento de litio y uranio del mundo. Cinco años después del descubrimiento, la minera American Lithium Corp, también canadiense, absorvió a Plateau Energy y al momento no se ha iniciado la explotación.

Tras una reunión con directivos de la minera, el presidente Pedro Castillo aseguró en septiembre de 2021: “seguimos comprometidos con la economía del Perú en general y, en particular, el sector minero sin planes de nacionalización o expropiación”, reafirmó según el medio peruano Gestión.

“Damos la bienvenida a la inversión extranjera en el Perú con reglas claras que protegen a las personas y el medio ambiente y que promueven el desarrollo económico de la región y del país”, indicó.