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La canción de Bob Dylan que sacó de la cárcel a un boxeador y que el músico jamás volvió a cantar

La historia del clásico de Bob Dylan sobre la historia de El Huracán, el boxeador al que quisieron culpar por un crimen que no cometió.


La canción de Bob Dylan que sacó de la cárcel a un boxeador y que el músico jamás volvió a cantar

En enero de 1976, el músico, compositor y cantante Bob Dylan publicó en el álbum Desire la canción Hurricane con la cual dio a conocer el caso de injusticia judicial que sufría el boxeador Rubin "Hurricane" Carter, que fue injustamente detenido y condenado por un triple crimen que jamás cometió.

Carter fue el cuarto de siete hermanos de una familia de clase baja de Nueva Jersey. A los once años fue imputado por asalto y robo. Ante la justicia, Carter declaró que había defendido con su navaja a un amigo que un pedófilo intentó abusar, pero no le creyeron y fue enviado a un reformatorio.

En 1954, Carter escapó del internado y para evitar una nueva detención se alistó en el ejército de los Estados Únicos. Según recuerda un artículo del diario español El País, nunca descubrieron sus antecedentes y a los pocos meses de terminar su preparación básica en infantería fue enviado a Alemania Occidental.

Allí, en sus ratos libres comenzó a practicar el deporte que le cambiaría la vida: el boxeo. En mayo de 1956 se dio de baja en el ejército y regresó a su ciudad natal con la intención de convertirse en boxeador profesional.

Como boxeador demostró tener una pegada potente y mucha personalidad. Aunque nunca se coronó campeón del mundo, Carter tuvo un registro de 27-12-1 con 19 nocauts y, en una pelea memorable, detuvo al campeón de dos categorías Emile Griffith en el primer asalto en 1963. También combatió por el título de peso medio en 1964, pero perdió por decisión unánime ante Joey Giardello.

A pesar de que el boxeo le había garantizado cierta estabilidad económica, Hurricane nunca abandonó del todo el mundo de la delincuencia. Es por eso que, por tener antecedentes, el 17 de junio de 1966, Carter y su amigo John Artis fueron detenidos en un bar como sospechosos de un triple asesinato, ocurrido en Nueva Jersey.

Ese mismo año el boxeador fue juzgado en un juicio lleno de irregularidades y prejuicios raciales por un jurado formado por blancos.

La acusación se basó en el testimonio de dos ladrones que luego se retractaron, y fueron condenados a tres cadenas perpetuas.

La aparición de Bob Dylan

Este caso se manejó con un perfil muy bajo para que no saliera a la luz, hasta que Bob Dylan en el año 1975 escribió la canción Hurricane a modo de protesta para denunciar este injusto episodio, además de ser interpretada en su gira Rolling Thunder Revue en 1975.

Carter luchó por demostrar su inocencia y mientras estuvo en la cárcel, se dedicó a estudiar filosofía y leyes. Muhammad Alí encabezó una marcha para reclamar un nuevo juicio, que pese a que se realizó, acabó también en condena.

Tras recibir el apoyo de importantes líderes de la comunidad negra y artistas, el 7 de noviembre de 1985 se le dio la oportunidad de presentar nuevas pruebas para demostrar su inocencia. Durante el nuevo juicio de apelación, se reconocieron claros elementos de racismo durante el proceso penal.

Se comprobó que hubo corrupción de la policía, declaraciones bajo coacción y pruebas falseadas. El juez, ante la evidencia, le concedió la libertad inmediatamente, al considerar que los derechos de Carter habían sido violados y que el castigo respondió "más al racismo que a la razón."

La canción de Bob Dylan tuvo un impacto inmediato, pero no estuvo exenta de polémicas, ya que por cuestiones legales estuvo a punto de no ser editada debido a todas las menciones de nombres y referencias de lugares que aparecían en la letra, lo que provocó temor en la compañía discográfica, CBS, que pidió hacer algunas modificaciones.

Para cuando el Huracán recuperó la libertad, Dylan hacía tiempo que no tocaba la canción en vivo, a pesar de que era una de las más populares. La última interpretación en vivo es del 25 de enero de 1976 en un concierto de Houston.

Si bien se desconoce la razón concreta por la cual no cantó más la canción en vivo, el hijo de Jacques levy, el coautor de varias letras de ese disco junto a Dylan, señaló que el cantante solía preferir otras letras menos extensas para interpretar en vivo.

La versión argentina

La cantante argentina María José Cantilo grabó a mediados de la década de 1980 una propia versión de la canción de Dlyan, aunque en castellano. Se trata de la versión en español de The Hurricane.

Letra completa de la canción

Se oyen tiros que provienen del bar,
entra Patty Valentine del piso de arriba,
ve al camarero tumbado en un charco de sangre,
grita "oh Dios mío, los han matado a todos".

Aquí viene la historia de Huracán Carter,
el hombre al que las autoridades vinieron a culpar
por algo que nunca hizo.
Le metieron en una celda, pero una vez,
pudo haber sido el campeón del mundo.

Tres cuerpos tumbados, eso es lo que Patty ve,
y otro hombre misterioso llamado Bello,
moviéndose por allí de forma misteriosa.
"Yo no lo hice" dice él, y mantiene sus brazos arriba.
"solo estaba robando la caja, espero que lo entiendas"
"Los vi marcharse" dice, y se para:
"mejor que uno de nosotros llame a los polis".
Y así Patty llama a la policia,
y llegan a la escena,
con sus luces rojas dando fogonazos
en una calurosa noche en New Jersey.

Mientras tanto, lejos en otra parte de la ciudad,
Rubin Carter y algunos amigos dan una vuelta con el coche.
El aspirante número uno a la corona del peso medio,
no tenía ni idea de la m* por la que estaba a punto de pasar,
cuando un policia le hizo echarse a un lado de la carretera,
como en un tiempo anterior, y antes de eso,
en Paterson, así es como funcionan las cosas,
si eres negro quizás no quieras asomarte por la calle
salvo que quieras atraer el calor (atraer a la policía).

Cuatro meses después, los guetos están en llamas,
Rubin está en Sudamérica peleando por su nombre,
Arthur Dexter Bradley está todavía metido en atracos,
y los polis le están apretando los tornillos,
buscando a alguien a quien culpar.

¿Recuerdas el asesinato con el que te topaste en aquel bar?
¿Recuerdas que dijiste que viste el coche de la huida?
¿Te gustaría cooperar con la ley?
¿Crees que podría haber sido
aquel boxeador que corría aquella noche?
No te olvides de que eres blanco.

Arthur Dexter Bradley dijo: "no estoy seguro"
Los policías dijeron: "a un pobre chico como tú
le vendría bien una oportunidad" (un poco de mano ancha)
Te tenemos pillado por el trabajo (atraco) en el motel,
y estamos hablando con tu amigo Bello.
No quieres tener que volver a la carcel,
sé un buen chico,
le estarás haciendo una favor a la sociedad.
Ese hijo de p* es valiente y se está volviendo más valiente,
queremos meter su culo entre rejas,
queremos culparle por esos tres asesinatos,
no es Gentleman Jim.

Las cartas de Rubin estaban marcadas por adelantado,
el juicio fue una farsa (un "circo de cerdos"),
nunca tuvo una oportunidad.
El juez hizo parecer a los testigos de Rubin
alcohólicos de los suburbios.
Para la gente blanca que miraba,
él era solo un vagabundo revolucionario.
Y para la gente negra, era solo un ne**** loco.
Nadie dudó que él apretó el gatillo,
a pesar de que no enseñaron el arma.
El fiscal del distrito dijo que fue él el que cometió los hechos,
y el jurado compuesto por blancos estuvo de acuerdo.

Ahora, todos los criminales, con sus abrigos y sus corbatas,
son libres para beberse sus martinis y ver salir el sol,
mientras Rubin se sienta como Buda
en una celda de diez pies,
un hombre inocente viviendo un infierno.

Sí, esta es la historia de Huracán,
pero no terminará hasta que limpien su nombre,
y le devuelvan el tiempo que pasó cumpliendo condena.
Le metieron en una celda, pero una vez,
pudo haber sido el campeón del mundo.

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