Este jueves Argentina superó las 40 millones de dosis de vacunas contra el coronavirus para hacer frente a la pandemia. Mientras, más del 50,41 por ciento de la población total del país fue vacunada con al menos una dosis contra la Covid-19.

Sin embargo, y a pesar de la seguridad y eficiencia de las vacunas en evitar cuadros graves de la enfermedad, aun hay un número de personas reticentes a vacunarse. Las razones son diversas: la percepción de que no es necesario hacerlo por confiar en el propio sistema inmunológico -sobre todo en los más jóvenes-, el miedo a padecer efectos secundarios graves o justificaciones ideológicas o científicas.

En diálogo con Una nueva Aventura, el médico y profesor de virología en la Universidad de California en San Francisco, Raul Andino Pavlovsky, explicó la importancia de que la vacunación alcance a todos y todas.


-En distintos países del mundo hay un gran porcentaje que se resiste a vacunarse, por motivos que van desde la ideología y lo sanitario u otros. ¿Es gente que pone en riesgo a todos?, preguntó Any Ventura.

Pavlovky respondió con claridad:

-¿Hay una responsabilidad social de vacunarse o no? Veamos: ¿hay una responsabilidad social de manejar bien? Sí, claro. Si uno manejara un auto, lo único que puede llegar a pasar es que muera, pero si uno mata a otra persona, es otra cosa. Ahí hay que ir y sacarle el registro y entrenarlo para estar seguro de que maneje bien. Yo estoy convencido de que las vacunas son seguras. Y es muy importante que el público siga exigiendo que las vacunas mejoren y se hagan todavía más seguras. Pero en este momento hay una responsabilidad social muy grande, porque si yo no me vacuno hay una alta probabilidad de que yo le transmita el virus a otra persona, y a lo mejor yo soy joven, pero si se lo transmito al abuelito, se muere. Y quizás no es mi abuelito, es el de otro.

Y, la otra cosa que estamos viendo ahora, es la aparición de nuevas variantes. Todos sabemos que ahora hay cuatro o cinco variantes que son las que están causando la mayor parte de los problemas en el mundo. Si todo el mundo estuviera vacunado, las variantes tendrían mucha más dificultad para aparecer. Entonces, ese grupo de la población que no se vacuna no solamente transmite el virus sino que permite que el virus evolucione y se haga cada vez más fuerte. Uno de los problemas es que ahora tenemos estas vacunas que son milagrosas, y en seis meses estas vacunas pueden no funcionar más, porque estas variantes se escapan.