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La realidad vence al relato: la oposición se quedó sin guion

La columna de Fernando Borroni en La Mañana de Víctor Hugo.


Existen algunos indicios que dejan traslucir cierto fracaso del discurso de la oposición. La derecha salvaje y golpista que buscó desde el primer día del gobierno de Alberto Fernández desestabilizar su gestión se está quedando de a poquito sin relato. 

La oposición se propuso castigar al Gobierno nacional en torno a la pandemia y a cada uno de los hechos vinculados a la pandemia. Claro, ante la imposibilidad de hablar de economía, ante la imposibilidad de hablar de lo que ha significado su propia gestión, la pandemia les apareció como un escenario en donde pueden encontrar elementos para oponerse y precisamente para desestabilizar al gobierno. 

Cada uno de los días desde que esta pandemia empezó. Han encontrado un relato que instalar. Primero fue bajar el precio al coronavirus y decir casi que era un intento del Gobierno por construir una sociedad más autoritaria. En ese sentido instalaron en algún sector de la sociedad que la cuarentena no era otra cosa que la medida de un autoritario para recortar libertades. 

Más tarde fueron construyendo desde los medios de comunicación al sujeto anticuarentena en defensa de la República y en defensa nuevamente de la libertad. 

Luego, cuando se le cayó el discurso de la del gobierno dictatorial y autoritario, hablaron de infectadura. Le dieron vía libre a la cacería contra la vacuna Sputnik en cuanto se dio a conocer. Decían que la vacuna envenenaba o que era parte de una lucha geopolítica que ganó el kirchnerismo. 

Cuando la vacuna es Sputnik dejó de ser discusión para el mundo entonces empezaron a quejarse que las vacunas no llegan. Cuando empezaron a llegar dijeron que en realidad lo que nos llega es la segunda dosis. Y ahora que están llegando tanto de la primer dosis como la segunda dosis. El problema es por qué no tenemos a Pfizer.

Uno a uno se le fueron cayendo los relatos, pero no porque desde el oficialismo salieron a contestarle mediáticamente. Alguna vez sucedió. Si no, porque la realidad fue destruyendo esos relatos y se están quedando sin guión. 

Tarde o temprano la realidad vence. El avance de la vacunación les está torciendo el brazo. Los que se sumaron al discurso antisputnik, muchos de ellos ahora, cuando les llega el turno para vacunarse, piden la sputnik. 

Cada persona vacunada es de alguna manera una persona que volvió a creer y que nuevamente se le dibujó el horizonte frente a su mirada. Es una persona que comienza a respirar profundo y ya no se traba en el medio del pecho ese aire.

Ese hombre, esa mujer que recibe la vacuna o que tiene un familiar cerca muy cercano que la recibió, ya no recibe el discurso del odio de idéntica manera. El odio ya no perfora de la misma forma y la oposición esto lo sabe porque sabe que cuando el miedo comienza a emprender su retirada, la esperanza se apropia del aire y el odio se debilita. Y así se debilita su discurso y su relato. 

Una sociedad sin miedo es una sociedad más libre. Una sociedad sin miedo puede pensar y puede sentir con mayor libertad. Y es ahí donde el relato se les agota. 

Ellos son conscientes que cuanto más argentinos y argentinas estén vacunados y cuanto más pasos se dé a esa normalidad la economía va a crecer. Y cada vez más la realidad les va a torcer el brazo. 

Es tiempo entonces, en medio de este escenario que es de debilidad política de la oposición, donde salen todos los días a inventar algo que se les cae en 24 horas, de una gran campaña comunicacional del Gobierno nacional que debe ser una aplanadora de la esperanza en todos los santos medios de la Argentina. 

Hablando no solamente de la gestión del Estado, sino de la Argentina que se viene. Es un momento de la propuesta. Hay que empezar a prepararse frente a una Argentina que, si Dios quiere, pronto vendrá. 

Insisto, la oposición se queda sin guión. Es hora entonces que tome la pluma y la palabra el gobierno nacional para volver a recuperar esa esperanza que antes de la pandemia todos y todas teníamos.

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