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Adrián Stoppelman y la verdadera historia del 25 de mayo

La columna de Adrián Stoppelman en La Mañana de Víctor Hugo


La revista Billiken y Antojito nos mintieron. Los hechos del 25 de Mayo no pasaron como nos enseñaron en la escuela. Por suerte, Adrián Stoppelman contó en La Mañana, la verdadera historia de la revolución. 

La verdadera historia

Les voy a explicar cómo fue la gesta de Mayo en términos propios de esta época de alcohol en gel y cuarentenas.

Resulta que por aquel entonces estábamos gobernados, como durante tantas otras épocas, por gente de afuera: En este caso, el querido Rey Fernando VII, también conocido por “Chupete”. Su delegado en Buenos Aires era el Virrey Cisneros, a quien muchos porteños habían bautizado, cariñosamente, Virrey Gato. Como Napoleón obligó a Fernando a tomarse el helicóptero, en Buenos Aires se empieza discutir la posibilidad de ser independientes. Los multimedios de la época se oponían a la idea y apoyaban al gobierno virreinal que no pegaba una a pesar de estar asesorado por un ecuatoriano y un cardenal inglés, llamado Newman.

Entre los que lo querían mantener al Virrey estaba Margarita Sánchez de Stolbizer y Bullrich (nombre verdadero) que no paraba de meterle bulas y bandos judiciales a la oposición, todo con tal de que no volviera ninguna reina yegua corrupta populista cretina a reivindicar la década de 1770.

El 22 de mayo se convocó a un Cabildo abierto, pero de los 450 invitados, sólo asistieron 251… El resto, según las crónicas del marqués de Pirincho, docentes afiliados al gremio del Barón de Baradel, que estaban en contra del voto presencial y preferían utilizar la plataforma pregonzoom.

En realidad, muchos no pudieron llegar porque French Y Berutti habían cortado los accesos a la plaza, realizando el primer piquete de la historia. “Las 10 han dado y hay caos de tránsito por piquetes en la Plaza Mayor” decía PN, el pregonero Noticias. Otros no llegaron porque no tenían el permiso de la aplicación revolución.ar, y otros porque no les llegó el aviso por FB, que era un negro que voceaba los posteos: "Moreno es ahora amigo de Belgrano, Cornelio Saavedra situación sentimental es complicado, las 8 han dado, sereno y me gusta..." Y otros porque habían pedido asilo político en la banda oriental del Uruguay.

Y quedaron dos bandos claramente diferenciados: unos se reunían en la Jabonería de Vieytes, conocidos como el grupo Sputnik-Sinopharm y el otro almorzaba en un tugurio llamado Lo de Mirtha, conocido como el grupo de Pfizer.

Y ahí se armó la gran discusión: si independizarse, si jurar lealtad a España, si “hay que dejar de independizarse por dos años” o “síganme que los voy independizar”, otros decían “a ver si nos termina gobernando un infectólogo”, “¿en qué te han convertido Cisneros?”, “que la terminen que es la independencia más larga del mundo” y convocaban a cacerolear contra el comunismo, el 5G, la independenciadura y que había que agradecerles por no prender fuego el cabildo.

En PN un médico decía que Cornelio Saavedra tenía mal de Hubris, y un gordo contrató a un imitador para que hiciera del hijo de Cornelio a quien mostraban todo el tiempo jugando a la payana, que era la play station de aquellos días.

Ese día 22 se realizó una elección cuyo escrutinio se suspendió para el día siguiente, porque había muchos miembros de la AFA presentes y así no hay escrutinio que de bien. La cosa había salido 155 contra 69 votos a favor de la destitución del Virrey. El Virrey vuelve todo a fojas cero, declara un fideicomiso ciego y arma una junta de gobierno. El quería poner a una tal Lady Heidi pero, después de reunirse con el dueño de Papirín, medio hegemónico, el mismo Cisneros se puso como presidente bajo el lema No Cambiemos.

El 24 de mayo jura la nueva junta. A los criollos este gobierno no les gustaba nada, y al grito de “Poné la fecha de la independencia la p…que te parió”… logran convocar a un cabildo abierto el 25 de mayo. El virrey no quería hacerlo el 25 porque era viernes, y se oponía a los feriados largos.

A pesar de la lluvia de inversiones, la plaza se empezó a llenar de gente, de orgas juveniles como La French y La Berutti, que venían con pecheras que tenían una P y una V. “Paso Vuelve”. Y mucho cotillón anti Virrey, que había repartido el ya polémico secretario Moreno. (fue secretario d junta)

Para que no hubiera problemas, los patriotas estaban todos parados a 2 metros de distancia uno del otro y lucían barbijos que vendían las mazamorreras al grito de “Hay barbijos calientes que tapan los dientes”. Los realistas, dentro del Cabildo, denunciaban que le llenaban la plaza con gentes traídas por la mazamorra y el aguardiente cola en carretas escolares desde el conurbano. Por diagonal también venían los troskos, que se prenden en cualquier marcha, al grito de “Rio de la platistas, ni yanquis ni realistas”. Y por el bajo venían las huestes de los vejetes del flota flota de caucho.

Mientras tanto adentro del cabildo se cocinaba el locro. Como no había Whatsapp para buchonear lo que pasaba ahí adentro, la gente en la plaza se empezó poner nerviosa, porque ninguno salía al balcón, ni siquiera para anunciar que la casa estaba en orden, ni para bailar algún ritmo de moda. Y los tenían pendientes con carteles de “Alerta” “Urgente” “En instantes habla Saavedra, En instantes habla Saavedra”.

Entonces la gente en la plaza derribó las vallas amarillas y golpeó las puertas al grito de “El pueblo quiere saber de qué se trata” . Y de adentro le contestaron: ¡minga! Y desde ese entonces, nunca más supimos de qué se trata. La gente igual gritaba: Largá la reposera Cisneros ¿En qué fase estamos? ¿Puedo salir a correr por la Recova? ¿Cómo vamos a hacer con los permisos para circular en sulkis y carretas si está colapsado el sistema? (El sistema era un mulato con un papiro y una pluma)

Pero así y todo salió el primer gobierno patrio, la primera Junta de gobierno. Y los que la conformaron nunca entendieron por qué la estación Primera Junta la pusieron a 7 kilómetros del Cabildo. También es interesante destacar que la primera junta estaba constituida por un militar, un cura, comerciantes, y varios abogados. Un grupo de gente que hoy podría considerarse peligroso. Pero en ese entonces se llevaban bien porque dijeron: es con todes.

Y así se armó la primera junta de gobierno, y para celebrar le pusieron Avenida de Mayo a una calle, y la licitación para parquizarla la ganaron un par de jóvenes emprendedores: Los Duques de Caputo y Calcaterra.

Ya a la noche, cuando todos se fueron a dormir, los de la primera junta se reunieron en el Cabildo, y llamaron al fotógrafo de Billiken para que los ayudara a sacarse unas selfies gracias a las que se pudieron luego publicar todas las figuritas y pósters que conocemos hasta el día de hoy, día en el que incluso los vendepatrias, los cipayos, los endeudadores y saqueadores del país van a desearles Feliz día de la Patria. No les crean.
y colorín colorado, el 25 de mayo les he explicado.

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