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Tecnofobia: los desafíos del cambio tecnológico entre adultos mayores y el avance de los "perennials"

Con el avance de la tecnología hogareña, un nuevo concepto ha nacido: la tecnofobia. Qué es y cuáles son sus causas.


El avance que la tecnología hogareña o de uso cotidiano ha tenido en los últimos años es avasallante: tecnología desarrollada para ser utilizada como entretenimiento, dispositivos de movilidad, en el trabajo, y, sobre todo en el último año, para hacer todo junto en el interior del hogar.

La globalización llevó los dispositivos electrónicos inteligentes hasta nuestras manos y se convirtieron en parte fundamental de nuestro día a día, incluso en los primeros años de vida.

Con estos avances, no solo surgieron adicciones a la tecnología, sino también miedos, sobre todo entre personas que no supieron adaptarse a los cambios tecnológicos.

De esta manera, surgieron los "analfabetos digitales", personas que no pueden ni quieren aprender a utilizar un teléfono celular, una computadora, un correo electrónico o incluso un cajero automático.

De ésta última se desprende la "tecnofobia", que consiste en el miedo irracional a la tecnología.

¿Qué es la tecnofobia?

La tecnofobia se define como la carencia de habilidades, aptitudes y gusto por hacer uso de la tecnología, pero también como una dificultad para adaptarse a innovaciones tecnológicas y carencia de deseo por hacerlo.

Causas de la tecnofobia

Las causas principales de la resistencia al cambio con respecto a la tecnología suelen ser la edad y la situación socio-económica, lo que lleva muchas veces a escuchar en un primer momento a un adulto mayor decir: “Estoy muy viejo para estas cosas”, por ejemplo.

Otro punto de debate es la brecha tecnológica que se amplifica cada vez más, no solo por las personas que no tienen acceso a la tecnología, sino también por la dificultad para acceder al conocimiento para utilizarla.

Cómo lidiar con la tecnofobia

Si embargo, no todas las personas mayores o con bajo nivel de educación son reticentes a usar la tecnología, ya que hay otra clase de síntomas que exponen al tecnófobo:

  • Ausencia de tecnología en el lugar donde habita
  • Extremamente bajo interés por aprender
  • Incapacidad para entender o memorizar algo tecnológico
  • Poco interés en las novedades tecnológicas
  • Rehusarse a utilizar celulares o no saber usarlos
  • Desconocimiento parcial o total de la tecnología
  • Pensamientos de que la tecnología no es para ellos o ellas.

Al respecto, la Consultora y Educadora Digital, Jazmín Castro explicó a AM750 su experiencia con adultos mayores que siguen activos laboralmente y quieren adaptarse a las nuevas tecnologías.

“Por un lado, trabajo con personas de mediana edad o adultos mayores, pero que están laboralmente activos”, señaló, y diferenció a las personas que quieren aprender sobre nuevas tecnologías de aquellas que no, o que solo usan un teléfono celular o computadoras como recurso personal.

Los "perennials", una nueva generación

En este sentido, Castro indicó que estas personas son llamadas Perennials: piensan que la edad es solo un concepto y no un impedimento.

Castro explicó que entre los "Perennials" hay hombres y mujeres que "ya pasaron por la máquina de escribir, el inicio de las computadoras y teléfonos celulares", entre otras tecnologías.

“Los Perennials entienden que tienen que dar ese paso para seguir activos laboralmente”, remarcó.

En contraposición, recordó que hay otro tipo de perfil, como el gerente de una empresa que está activo laboralmente, y que se niega a aprender de nuevas tecnologías, aunque sí inculca a su equipo de trabajo que se capacite.

Castro remarcó que el concepto "tecnofobia" no es usado por ella en el día a día y “ni siquiera quisiera fomentarlo, hablando desde el rol de educadora digital”.

“¿Por qué le agarraste fobia a la tecnología? ¿Es porque tu bandeja de entrada está llena, porque te suenan muchas notificaciones? Eso se aprende”, subrayó.

“Me parece que la tecnofobia es un caso de ignorancia de los conocimientos y de falta de confianza”, agregó y dijo en tono jocoso: “Hay que entender que tocando un botón no va a explotar nada”.

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