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Silencio, la llave para reducir contagios: por qué recomiendan no hablar en el transporte público

Hablar o gritar hace que emitamos hasta 50 veces más aerosoles que cuando respiramos.


Especialistas aseguran que no hablar ni comer en el transporte público, supermercados y otros lugares cerrados, podría ayudar a disminuir el riesgo de contagios de coronavirus.

Según los expertos, al hablar las personas emite entre 10 y 50 veces más aerosoles (pequeñas gotas) que al respirar  por lo que permanecer en silencio, utilizar barbijo con doble o triple capa con buen ajuste, no comer ni beber y abrir las ventanillas, pueden ser algunas medidas que permitan disminuir el riesgo de transmisión del coronavirus en ambientes cerrados.

La investigadora del Conicet y el Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera Andrea Pineda Rojas aseguró a la agencia Télam que "lo ideal sería evitar que haya personas no convivientes en un lugar cerrado". "Como esto es imposible en el día a día, hay algunas cuestiones que tenemos que tener en cuenta para disminuir los riesgos”, indicó.

La especialista recordó que es esencial el uso de barbijo o tapabocas que cubra nariz, boca y mentón, para que el aire "siempre ingrese y salga a través del barbijo". "Esto es clave, más ahora con las nuevas variantes que son más contagiosas”, recomendó Pinera Rojas.

Silencio en el transporte público

“Otro tema clave es no hablar, ni con alguien que está al lado, ni por teléfono, ni mandar mensajes de audio. Cuando hablamos emitimos muchísimos más aerosoles que cuando sólo respiramos y esto, que parece una pavada, es muy importante si pensamos en un espacio como un colectivo donde puede haber hasta 50 personas”, agregó.

Según el investigador español José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado, en los Estados Unidos, se estima que al hablar las personas emiten diez veces más aerosoles que cuando se respira. Al cantar o gritar, esa emisión aumenta hasta 50 veces.

“Los aerosoles son como un humo invisible que las personas emiten cuando respiran o hablan. Son gotas muy pequeñas y que por esa razón quedan suspendidas en el aire por horas; mientras que las gotículas más grandes, las que vemos, caen más rápido”, explicó Jiménez.

Según el investigador, la posibilidad de respirar ese humo de otro se da en dos situaciones: cuando estás muy cerca, sobre todo sin barbijo, o cuando compartes el aire en una habitación cerrada, porque el espacio cerrado atrapa el aire que esa persona está exhalando.

"Son dos situaciones muy comunes y frecuentes y se ha demostrado que la transmisión por aire es la principal vía de contagio del coronavirus”, planteó.

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