La familia de Carlos Menem ofreció una recompensa por el anillo de oro robado


La familia de Carlos Menem ofreció una recompensa por el anillo de oro robado

El abogado de la familia de Carlos Menem, Diego Stortro, confirmó que ofrecerán una recompensa por el anillo de oro robado al expresidente en diciembre, cuando se encontraba internado.

Familiares del fallecido expresidente confirmaron el lanzamiento de una recompensa para dar con el paradero del lujoso anillo de oro y ónix que utilizaba desde hace décadas Carlos Menem y que fue sustraído de su vivienda en diciembre, días después de que fuera internado.

El robo fue denunciado por la familia de Menem el 19 de diciembre, pero el caso salió a la luz recién esta semana, a días de la muerte del expresidente.

Stortro aseguró que mientras Menem se encontraba internado "alguien agarró el anillo y pensó que tenía la llave del mundo, pero tenía un problema".

De hecho, por el hurto se abrió una causa juidicial y en las últimas horas se realizaron varios allanamientos. Además, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 42 podría llamar a declaración indagatoria a tres sospechosos.

Alguien agarró el anillo y pensó que tenía la llave del mundo".

La familia de Menem cree que los posibles responsables del hurto son empleados que trabajaban al cuidado del exmandatario en su vivienda.

Stortro sostuvo que "una de las tres personas llamadas a indagatoria tiene antecedentes penales".

Sin embargo, evitó precisar el monto de la recompensa. 

LA HISTORIA DEL ANILLO

Para la familia Menem el anillo tiene un valor sentimental mayor que el económico: en verdad se trata de una réplica que mandó a hacer especialmente Zulemita.

El objetivo de la hija del expreisdente era obsequiarle a su padre una copia exacta del original, que había sido obsequiado a Menem por su madre y que lo había perdido.

Desde 1989 Menem utilizaba todos los días el anillo.

El robo fue descubierto en diciembre, tras la internación. El abogado contó que Menem se disponía a ver un partido de fútbol y cuando pidió sus anteojos, donde guardaba el anillo, se dio cuenta que el lujoso elemento no estaba.

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