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La renuncia de Evo Morales habla de su integridad, de su esencia humana y política

Escrito por el 11 noviembre, 2019

La columna de Fernando Borroni en La Mañana.

Derrocaron al presidente que sacó 3 millones de hombres, mujeres, ancianos y niños de la pobreza.

Derrocaron al gobierno que logró el analfabetismo cero. Antes de Evo el 25) de los bolivianos era analfabeto. Hoy Bolivia fue declarada por UNESCO libre de analfabetismo.

Derrocaron al ejecutivo popular que recibió una pobreza extrema del 38 % y que hoy la deja en el 17%

Dieron de baja al gobierno que dignificó a la comunidad indígena toda, por tanto dignifico a Bolivia, porque Bolivia es india, el resto son los que están de más.

¿Quién dio este golpe de estado? La oposición encabezada por Mesa, Camacho, las Fuerzas Armadas, la Policía, la Embajada de los Estados Unidos, los medios de comunicación internacionales y la OEA con Luis Almagro a la cabeza

La OEA que calló y calla la matanza en Chile,  jugó para que hoy Evo este por fuera del gobierno. Las instituciones internacionales de la democracia neoliberal no son otra cosa que un instrumento más de dominación, disfrazado de garante de la república. Ya lo decía el Che: “La OEA es el ministerio de colonias yankees”

Terminemos con la hipocresía de la OEA y de la ONU cuya comisionada de Derechos Humanos es Michelle Bachelet, ex presidenta de Chile, que nada dice sobre los crímenes que se están cometiendo en su país.

Los derechos humanos para estos bufones del imperio no son nada, no son otra cosa que la excusa con la que le abren el juego a los EEUU para invadir.

Luis Almagro es uno de los golpistas, el mismo que reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela. Quien describió como un “patrón” de desestabilización de Venezuela y Cuba en los países latinoamericanos, primero en Colombia y Ecuador, y ahora también en Chile

Debemos aceptar que si no se da una disputa por esos espacios para conducirlos, para cambiar su paradigma de nada sirven los procesos sociales y económicos en pos de la felicidad de las mayorías. Porque ellos son el comisariado de las democracias y ellos solo consideran democracia cuando el poder económico gobierna.

Esto fue un golpe a una condición humana, como dijo el colega Juan Alonso, en este golpe quedó expuesta la condición humana. Este golpe es no solo a un gobierno popular, es un golpe que además quiere adoctrinar culturalmente. Otra vez la cruz  inquisidora sobre los pueblos originarios: “La Pachamama  nunca volverá al Palacio, Bolivia es de Cristo”; aseguró el golpista Camacho cuando tomó el Palacio del Quemado.

Los xenófobos, los racistas se hacen de Bolivia, pero son el reflejo de un entramado cultural cotidiana: El neoliberalismo es racista, los medios de comunicación son racistas, la educación neoliberal es racista. Vivimos en una sociedad delimitada en seres que se creen de primera y seres de segunda y esto es legitimado por los medios, todos los días.

Debemos decir también que estos golpes son, con el tiempo, legitimados por las sociedades de la región porque existe un poder comunicacional que todo lo disfraza para que todo pueda ser dual. Existieron medios que estos días, desde argentina contribuyeron a, comunicacionalmente, justificar el golpe. INFOBAE el más claro y evidente ejemplo.

Quiero decir, también,  que la renuncia de Evo Morales habla de su integridad, de su esencia humana y política. Evo no podía irse en medio de las calles de La Paz y Cochabama ensangrentados. Porque Evo sabía que el odio de los inquisidores iba a matar a los humildes, a los campesinos, a los indígenas.

La vida humana como centralidad de la política, el último gran mensaje de Evo.  ¿Cuántos muertos valían la pena? Lo querían empujar a ser un gobierno autoritario que se sostenga con una facción de los militares en las calle. Eso no fue Evo, ni Alvaro ni su gobierno, ni su historia.

Como reflexión final. A la izquierda argentina que en la voz de Altamira y Solano afirmaron: “Evo Morales capituló al renunciar a la presidencia, dejando a la oligarquía y el imperialismo se salga con la su suya. Se repite la historia del 55, cuando Perón también se retiró sin luchar.

Podemos comprender que la única disputa por el poder que ha tenido del Partido Obrero en la Argentina ha sido por la fotocopiadora de la Universidad de sociales, ahora ser imbéciles en un momento tan particular de la región los transforma en serviles al golpe, solo por imbéciles.