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Nada terminó en Ecuador

Escrito por el 16 octubre, 2019

La columna de Fernando Borroni.

Debemos hablar de Ecuador porque debemos convencernos y pensarnos en términos de latinoamericanos, sabernos sólo una parte de un todo que es la Patria Grande. Porque de esa manera comenzó y se forjó nuestra historia y así se seguirá escribiéndose.

El conflicto en Ecuador no está terminado más allá de que el presidente ecuatoriano Lenin Moreno echó atrás el decreto que contenía las medidas de ajuste. El gobierno de Lenin camina hacia la instalación del “régimen fondomonetarista”, sin excepción. Pero además el conflicto no está terminado por las fuerzas de seguridad han asesinado a 7 ecuatorianos y alguien debe dar respuestas por ello. Porque hay un estado de sitio que reprime las libertades individuales.

No está terminado porque por orden de Lenin Moreno las dos referentes más importantes de la oposición están presas: Paola Pabón -gobernadora de Pichincha- y Gabriela Rivadeneira, quien solicitó asilo en México por su pedido de captura. Los presos políticos y no casualmente se multiplican por la región: Aquí  Boudu, D Elia, Milagro, De Vido entre otros, Lula en Brasil y ahora en Ecuador. 

Lo que sucede en Ecuador nos permite reflexionar acerca de qué tipo de democracia vivimos en la región.

Se escuchan por estos días a muchos colegas y dirigentes del progresismo que se manifestaron por la paz en Ecuador, pero ponen la posibilidad de lograr la paz en el Movimiento Indígena, en el pueblo ecuatoriano. Allí está el reclamo, puesta la mirada, la lupa: “Manifestaciones violentas conmueven a Ecuador”, “intento de golpe de Estado”.

Por tanto el establishment, con todos sus tentáculos, le pide a las víctimas que le garanticen paz, tranquilidad y seguridad a sus victimarios. Y esto no es otra cosa que una forma elegante de lograr la paz a cambio de perder derechos. ¿Esta es la democracia que proponen?

Que la gente no salga a la calle a manifestarse en contra de sus autoridades, esto es lo cuestionable lo que evaluamos como sociedad. ¿Esta es la democracia que tenemos?

Probemos… Si uno afirma que el gobierno de Lenin Moreno no debería continuar sería rápidamente acusado de golpista. Sin embargo el golpe lo dio Lenin Moreno. Porque él fue votado para darle continuidad a la gestión de un modelo y no para ser un servil de las políticas del fondo.

¿Qué democracia tenemos si esta pide que avalemos, toleremos la mentira, el engaño al pueblo, para mantener el status quo y condena la reacción ante esa mentira? Esta es la democracia que queremos y que sostenemos.

Ahora fíjense de lo perverso de este modelo. ¿Qué hubiese pasado si el Movimiento Indígena nombraba a un Presidente, como la oposición venezolana financiada por la CIA, nombro antojadizamente a Guaidó?

Pero cuando la rebelión es popular, en nítida, cuando nace de los dolores, de las broncas legitimas del pueblo, el pueblo no se hace de una artimaña mediática e institucional. Simplemente sale y se expresa.

Por tanto el primer golpe que se da en Ecuador es el golpe que Lenin Moreno ejerce para con su propio pueblo que había prometido la continuidad de las políticas e hizo todo lo opuesto. La única vulneración del sistema democrático estuvo en la traición evidente a su electorado.

Ninguna democracia puede sentirse más incómodo con la gente en la calle, que con la gente idiotizada frente a una pantalla.

Si ponemos la mirada sobre el dique de contención que es el pueblo movilizado y ponemos allí el eje del problema y le exigimos que sean garantes del orden que otros imponen injustamente  estamos matando la democracia. Si el pueblo no puede salir a la calle y exigir la renuncia de sus mandantes, por supuesto en paz…digannos entonces en que sistema estamos hablando, porque democracia no es…

La gobernabilidad debe garantizarla el propio gobierno respetando su palabra su compromiso frente a su pueblo, generándoles a sus conciudadanos una vida más feliz.