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Pasan cosas raras con el día del padre

Escrito por el 14 junio, 2019

El humor de Adrian Stopelman en el día del padre

El día del padre

Pasan cosas raras con el día del padre que se celebra el domingo. Sobre todo en esta época en la que está en discusión el patriarcado. Gran problema gran para algunas feministas. En realidad, es un problema para casi todo el mundo, porque por empezar no se debería llamar “El día del padre”. Se debería llamar “El día de TU padre”, porque hay muchos papás y padres que confunden en el mundo. Papá Noel, sin ir más lejos: ¿alguna vez alguien le vio un hijo, una hija? ¿un sobrino que viva con él? Papá Noel tiene un título trucho, señores. Y después está, en cada país, El Padre de la Patria. Y en la mayoría de los casos, la esposa no es La Madre de la patria. De hecho hay Madre patria, pero no hay Padre Patria… es muy confuso. Ni hablar de los curas, que se les dice padres, y justamente, son quienes han hecho votos para no serlo.

Y para colmo, aparecen algunos como el ex presidente de Paraguay, Fernando Lugo que te confunden aún más… Pero por más preguntas existenciales que te hagas, hay una que te tenés que contestar antes del domingo: ¿qué cuernos le regalo? La respuesta no es solo económica en esta época de malaria. Depende más bien de la edad que tengas:
Si sos chico, muy chiquito, el regalo no es problema: Un mamarrachito con crayons, un guardapolvo manchado con tuco y pesto, un portasahumerios que compró la maestra jardinera porque lo tuyo no es el arte… básicamente cualquier porquería pegada con moco que hagas en el jardín, alcanza y sobra para enternecer a tu viejo.

Si sos adolescente, la cosa es más complicada. Sobre todo porque estás en esa etapa en la que odiás profundamente a tus viejos, detestás el mundo al que te trajeron, querés cambiar el mundo y tu viejo es la imagen del mal. En estos casos, 2 opciones: la clásica, que es que tu vieja le compre algo por vos, o conmover a tu viejo con un simple gesto, como bañarte.

Cuando sos adulto, el regalo ya no depende de tu edad, sino de la de él. Si es muy mayor, no le podés regalar nada tecnológico, porque si a duras penas logra encender el televisor para ver las noticias, imaginátelo con un reloj inteligente, un ipad, o un cuchillo eléctrico. Y si le querés comprar ropa, es más complicado aún, porque a los padres les gusta la ropa que estaba de moda hace 15 años, y de esa, ya no se consigue.

Y todos los negocios hacen ofertas para el día del padre. No importa que no vendan cosas para “padres”. Porque los padres de ahora no son como los de antes. Antes al padre se le regalaban afeitadoras, podadoras, herramientas… cosas para hombres. Ahora no… “Regalale un fin de semana en un spa”… si yo le llegaba a regalar eso a mi viejo, me daba una patada en el tujes que me mandaba a mi al spa…cio.

Y en los tiempos que corren, hay situaciones más complejas aún. Matrimonio separado, el o los hijos viven con la madre. ¡Qué momento para la madre! Porque encima que no lo puede ni ver al tipo, tiene que comprarle algo para que los hijos le caigan al menos con un paquetito. ¿Qué se le compra en ese caso? ¿Un juego de repasadores, para decirle… “ahora los platos lavátelos vos”? ¿Un celular para poder avisarle cuando deja de pasar la guita de la manutención? ¿O Una tarjeta que diga… “quise comprarte una tarjeta pero no encontré ninguna, eran todas demasiado lindas”?

Lo que es una gran ventaja es si a tu viejo le gusta la música. En ese caso, si sos pícaro, podés quedar como un duque regalándole CDs. Seguro que los grupos que le gustan, están en oferta.

En cambio si sos chico, menor de digamos… 12 años, y son varios hermanitos que oscilan entre 7 y 12 años, te doy la posta. No tenés que gastar ni un peso. Todo lo que tenés que hacer es darle un beso e irte de tu casa a lo de un primo, o a jugar a la pelota a la calle. Lo que tu viejo quiere, seguro, seguro, son dos horas de silencio y nada que se mueva a su alrededor. Regalá felicidad.